El candidato de unidad de la oposición venezolana, Henrique Capriles, ha lanzado el guante al presidente Hugo Chávez y le ha retado a realizar un debate político, a poco menos de un mes de las elecciones presidenciales de octubre.
Capriles rechazó la propuesta de "insultos" del presidente, mientras que Chávez encabezó un acto partidario con sus bases para llamarles al esfuerzo final y a tener en cuenta todos los detalles con el objetivo de lograr la "victoria perfecta" en los comicios.
Siguiendo con su "pueblo por pueblo", estrategia con la que está visitando todos los municipios del país, Capriles se presentó en el estado petrolero de Monagas para tratar de convencer a los votantes de que su opción es la correcta y de que Chávez es un "caballo cansado" sin propuestas de futuro. "Yo reto al Gobierno, en cualquier rincón del país, vamos a debatir nuestras propuestas de gobierno", dijo Capriles en el municipio Punceres.
Después de que días atrás dos políticos de la oposición rechazaran secundar a Capriles por un supuesto "paquetazo económico oculto" para el momento en que ganara, Capriles lamentó que el Gobierno y Chávez lleven a cabo lo que denominó como "guerra sucia".
"¡Qué vergüenza!, de verdad, que un jefe de Estado con catorce años en el poder (...) tenga que estar mostrando a los venezolanos un documento chimbo (falso)", dijo Capriles.
Chávez y la 'victoria perfecta'
Sin darse por aludido, Chávez ha insistido ante sus bases en las acusaciones sobre la supuesta agenda secreta de Capriles, a quien ahora llama "jalabolas", y su ideario neoliberal.
Rodeado por sus militantes, el presidente, que busca la tercera reelección en los comicios de octubre, llamó a los integrantes del Gran Polo Patriótico, que agrupa a los partidos que respaldan su candidatura, a apurar los detalles y preparativos para que el 7 de octubre se pueda lograr una "victoria perfecta".
"Para nosotros es una necesidad una victoria perfecta", dijo Chávez en el acto, al que asistieron cientos de miembros de su movimiento político, el Partido Socialista Unido de Venezuela, y otras formaciones.
El presidente pidió a sus "patrulleros", como llama a los militantes de base, trabajar en este último mes de campaña para conseguir el voto de 10 de los casi 19 millones de venezolanos que están inscritos en el registro electoral y aseguró que él mismo verificaría el trabajo en la calle.